sábado, 11 de junio de 2011
INSERCION DE ESTRUCTURAS PLANIFICADORAS EN PROCESOS DE PRODUCCION Y REPRODUCCION SOCIAL CASO (SATAR)
Autora: Nereida Cedeño.
Para facilitar la comprensión acerca del tema de inserción de estructuras planificadoras en el proceso de producción y reproducción social es necesario partir definiendo los siguientes términos:
-Inserción: Es introducir una cosa en otra.
-Estructura: Es una base o modelo orientado a la obtención de resultados donde hay una distribución y un orden de las partes que componen un todo y se manejan un sistema de conceptos que se enlazan entre si.
-Estrategia: Es el plan que creamos y adoptamos tomando en cuenta los desafíos del medio ambiente, es decir la respuesta de la organización a su entorno y el resultado final de la planificación estratégica que va en función de los objetivos de la organización.
-Proceso de producción: Son las acciones que se interrelacionan para la transformación de elementos o (factores) de entrada y factores de salida lo que incrementa el valor en el resultado de dicho proceso.
-Reproduccion Social: Es el proceso de producción de bienes y servicios donde continuamente se repiten las mismas fases ya que la sociedad no puede dejar de producir bienes y servicios prque al no hacerlo causaría su extinción.
Estas definiciones son usadas para llevar a cavo la administración eficiente de los países de acuerdo a sus realidades (internas y externas), el estado se vale de la administración publica para planificar estructuras e insertarlas en los procesos de producción y reproducción de la sociedad siempre buscando la sobrevivencia del ser humano y su mayor bienestar desde el punto de vista económico, social y legal para así fortalecer el desarrollo local, estadal y nacional.
Este planifica estructuras y las insertan en los procesos de producción y reproducción social para canalizar adecuadamente las demandas sociales de un país y satisfacerla, transformando los recursos públicos en acciones que modifiquen de forma positiva las realidades existentes. El estado planifica en lo económico, social y legal es decir hace un inventario de recursos y necesidades determinando las metas y programas que han de ordenar dichos recursos.
Partiendo de la expresión "toda organización debe poseer modelos teóricos en acción que posibiliten en desarrollar sus procesos en forma optima” las empresas publicas deben tener claro:
-Cuales son los objetivos de índole social que deben alcanzar através de sus actuaciones.
-La contraprestación social que reciben por atender esa finalidad.
-Los indicadores que van a ser usados por la sociedad para medir los logros que se deben realizar.
El marco legal que rige la Republica Bolivariana de Venezuela se encuentran consagradas las estructuras planificadoras responsables de contribuir al desarrollo del país, además de la forma como pueden ser insertadas en los procesos de producción y reproducción social para alcanzar el mayor beneficio neto social.
La Constitución vigente de la Republica Bolivariana de Venezuela, atribuye a estados y municipios materias de competencia nacional promoviendo la descentralización profundizando así lea dmocracia y acercando el poder a la población es decir, que esta participe en el quehacer político social y económico. Los estados poseen estructuras bien definidas para realizar las actividades que le delega el gobierno nacional así vemos gobernador, contralor del estado, consejo legislativo, alcaldes entre otros, cada cual con atribuciones especificas, ejecutando acciones que conlleven al máximo desarrollo económico y social de la Nación.,
Ejemplo especifico de inserción de estructuras planificadoras en los procesos de producción y reproducción social de nuestro país se ve en el estado Aragua donde partiendo del articulo 164 de la Constitución Nacional se les asigna como competencia exclusiva:
-Dictar su constitución y así organizar los poderes públicos.
-Administración de sus bienes e inversiones y recursos.
-Organización, recaudación, control y administración de los ramos tributarios propios.
-Régimen de aprovechamiento de tierras baldías de su jurisdicción.
-Todo lo concerniente al uso y aprovechamiento de minerales no metálicos y sus derivados.
-Creación, organización, recaudación, control y administración de los ramos de papel sellado, timbres y estampillas.
-Ejecución y aprovechamiento de vías terrestres estadales.
Tomando en cuenta este articulo el gobierno del Estado Aragua con su máxima autoria (gobernador) crea el Servicio de Administración Tributaria del Estado Aragua (SATAR), quien se encarga de:
-Regular todo lo concerniente a la renta de timbre fiscal.
-Regular el uso y aprovechamiento de minerales no metálicos y sus derivados.
Para realizar estas actividades tiene bien definida su:
-Estructura legal(Constitución Nacional, Código Orgánico Tributario, Decretos, Reforma a la Ley de Timbre Fiscal, Providencia Administrativas, Ley de aprovechamiento de minerales no metálicos del Estado Aragua, Reglamento SATAR).
-Estructura Jerárquica: Superintendente tributario, gerencia y unidades de tributo, oficinas, divisiones, áreas de apoyo, gerencias (recaudación, fiscalización, jurídico tributario, administración y finanzas) cada quien con sus funciones muy claras.
SATAR, tiene definida una: misión;(Inculcar valores de cultura tributaria eficientemente para satisfacer las necesidades colectivas en función del desarrollo del estado), visión;(ser eferencia para otras administraciones tributarias y fomentar el orgullo del aragueño por su gestión realizada buscando así el mayor beneficio neto social).
Crear cultura tributaria en el aragueño fomentando valores de:(ética, responsabilidad ciudadana, y solidaridad social).
Como objetivo general maximizar la recaudación de ingresos tributarios e implementar métodos, políticas y procesos tecnológicos acorde a las administraciones tributarias modernas.
SATAR trabaja con los consejos comunales y atiende sus necesidades, otras organizaciones publicas y privadas(el sector privado se beneficia de los servicios de SATAR) para divulgar información como por ejemplo las campaña que actualmente esta realizando de modernización de timbres fiscales através de los medios electrónicos logrando con esto constituirse en Venezuela como la administración tributaria mas innovadora en este ramo y de esta forma fortalecer el beneficio social y económico del estado y la nación.
Por todo lo expuesto se puede concluir que la inserción de estructuras planificadoras son procesos necesario muy bien definidos que persiguen el desarrollo económico y social de un país, el sector privado le afecta estas estructuras en sus intereses por las funciones o servicio que prestan por lo cual dicho sector tiene que buscar el mayor beneficio de estas. Cada estructura dependerá de lo que se quiera lograr con ella como es el caso de SATAR quien representa un modelo de estructura planificadora que se ha insertado en los procesos de producción y reproducción social del estado Aragua.
Inserción de las estructuras planificadoras en los procesos de producción y reproducción de la sociedad
Entendemos que la expresión histórica del capitalismo se ha realizado mediante un doble movimiento, el de la expropiación de los medios de producción por un lado, y el de la adecuación-adaptación, y tolerancia relativa, del carácter no capitalista del proceso laboral doméstico, o para la subsistencia, cuyo control se da indirectamente a través del mercado. De modo que las economías de subsistencia urbana, si bien están integradas al modo de producción capitalista, mantienen cierta especificidad en algunos aspectos, pero es el mercado el que garantiza su reproducción social. Es importante señalar que, el concepto de subsunción a mi juicio es el que mejor expresa esta combinación de economías de subsistencia urbana insertas en los circuitos del capital y subordinados a su dinámica, pero con rasgos de relativa autonomía.
Desde la perspectiva marxista el empleo de subsunción directa, para el caso del capitalismo central de Inglaterra, refiere al proceso de expropiación directa de los medios de producción.
En la década de los ´80 la mundialización del mercado capitalista sepultó el debate acerca de los diversos mundos: mercado, planificación estatal, economía informal que conviven bajo la hegemonía del capitalismo. De allí que, la combinación de modalidades de producción no ha desaparecido, sino que en algunos ámbitos donde se han debilitados las relaciones mercantiles, particularmente en una parte importante de la población arraigada en la desocupación o subocupación, insalubridad, precarización habitacional y educativa, como la de los asentamientos y villas miserias, estas estrategias de supervivencia, alternativas a las capitalistas dominantes, resurgen.
Se entiende que el costo social de la reestructuración capitalista en las sociedades y economías de América Latina se hace visible en el agravamiento de la pobreza en diversos sectores. La pobreza en nuestra sociedad globalizada compulsivamente, que se activa en formas de estratificación diferenciada, fenómenos de marginación y exclusión social, conflictividad cotidiana oculta o más o menos explícita, tiene al mercado como articulador y semantizador contradictorio de la producción y reproducción de una sociedad crecientemente desempleada. Esta complejidad, admitida mayoritariamente, compromete la búsqueda de aproximaciones conceptuales que traduzcan nuestra realidad para acercar diagnósticos más realistas como condición de resultados más igualitarios.
Explicado lo anterior, el modo en que la creciente divergencia entre patrones de producción y consumo, fue generando al transcurrir el tiempo, una dependencia cultural cada vez mayor en el pueblo. De construir pacientemente esta dependencia, es condición indispensable para el éxito de cualquier proyecto de desarrollo y solo es posible a partir de la intervención del Estado. Para mi el Estado representa la relación fundamental de dominación de la sociedad capitalista. Tal posición le permite reflejar el sentido de las correlaciones de fuerzas sociales principales y hegemónicas e imponer al conjunto de la sociedad la primacía de los intereses que representa. El Estado es, entonces la expresión, por una parte, de un patrón de acumulación, que alude a las características de un modo de producción determinado por la forma de participación del Estado, la cual caracteriza las formas de dominación política y de legitimidad.
Considerar al Estado como el centro de las decisiones políticas y administrativas permite supone una gran capacidad de mediación, de autonomía relativa decisional y de instrumentación, características que se modifican en sus niveles y magnitud, de acuerdo con las condiciones históricas.
Es por ello que, las particularidades del desarrollo y de la industrialización le otorgan al Estado una doble función, las cuales van a depender exclusivamente de los recursos públicos, de la atención de las necesidades sociales, y de la promoción y sostén del crecimiento económico, y del desarrollo del capitalismo. Esto conduce a un comportamiento contradictorio del Estado. Tal comportamiento termina por definir unas características impuestas por las fuerzas sociales, con mayor poder de presión corporativa para insertarse en las estructuras decisionales. Lo anterior implica que la incorporación de aspiraciones sociales en la decisión pública se convierte en una competencia intra y extra clases. Afirmación que concuerda con lo planteado por Altvater, Elmar (1986):
“El Estado no puede ser concebido, ni como un mero instrumento político ni como una institución establecida por el capital, sino más bien como una forma especial de cumplimiento de la existencia social del capital al lado y conjuntamente con la competencia, como un momento esencial en el proceso de reproducción social del capital”. p.92.
Por otro lado, siguiendo a Carlos A. de Mattos (1987), se puede decir que la planificación, en esta época, en América Latina, estuvo orientada por tres elementos básicos que le dieron concreción: El “voluntarismo utópico”, que significó la formulación y construcción de planes con marcada inserción de la ideología del planificador y la identificación de ésta con planificación del desarrollo, orientada por la concepción estructuralista. El planificador era visto como agente de transformación y, como consecuencia de ello, tenía cierta autonomía para actuar. Esta concepción ocultaba la ideología e intereses de los sectores dominantes en la elaboración e implementación de las estrategias de un proyecto político o Plan Nacional y por ende, en la orientación del proceso de planificación.
Un segundo elemento se define como “reduccionismo economicista”, esto es una visión de la planificación, que centraba su atención en el análisis y tratamiento de variables económicas a través de instrumentos de política económica. Sin embargo, se dejan fuera de análisis las particularidades del proceso político relacionado con los conflictos de interés dentro y fuera de la estructura estatal de los distintos actores socio-políticos, debido a las orientaciones y efectos de la toma de decisiones públicas. Por último, la planificación estará marcada por el “formalismo”, el cual está referido a los procedimientos y organismos adoptados para instituir y llevar a cabo el proceso de planificación. Tal concepción dio como resultado la planificación por etapas, originada en organismos centrales de planificación. Organismos que en el tiempo expresaron un aislamiento con respecto a otras instancias y oficinas públicas, a tal extremo que llegaron a constituir islas en la compleja estructura decisional del Estado.
De igual manera la concepción de planificación sería el reflejo de las características de la economía latinoamericana. La existencia en la región de una economía mixta, que se caracterizaba por la presencia de un sector público gerente de grandes empresas y un sector privado heterogéneo y con medianas y pequeñas empresas. Pero, en definitiva sería el Estado el actor principal que asumiría la necesidades de coordinar la desigual conformación de esa economía, y el que impulsaría su desarrollo, a través de planes que dieran orden a la dinámica del espacio económico y del proceso productivo patrón de acumulación. Además, el Estado tendría que regular las relaciones con la sociedad, mediante un proceso en el cual se determinaría la dominación política y la legitimidad de la acción estatal y del sistema en su conjunto patrón de hegemonía. En este marco, que caracteriza las relaciones Sociedad-Estado en Latinoamérica, se inserta la planificación como un instrumento político de intervención del Estado en la economía y en la sociedad. Es aquí donde se produce un proceso de influencias recíprocas entre la planificación y el contexto socio-político.
Hasta épocas recientes y de acuerdo a la evolución y desarrollo particular de la participación en las estructuras de decisión estatal, la planificación se concentró en la elaboración de planes cortoplacistas, que daban soluciones técnicas a problemas coyunturales de balanza de pagos, y de planes de mediano y largo plazo, que resolverían desequilibrios sociales referidos a la producción y distribución, con la intención de lograr desarrollo con bienestar (Graciarena, 1990). De forma que, la práctica de la planificación en Latinoamérica estaría orientada por el deber ser y por la norma ante el cálculo predictivo para poner énfasis en la velocidad del crecimiento económico y posteriormente sobre problemas estructurales que lo obstaculizaban.
Esto quiere decir que, la conformación heterogénea de la estructura del Estado en Latinoamérica y las marcadas divergencias en los intereses de los actores y sectores políticos que participan en la toma de decisiones, representa para la planificación una restricción que se vincula con la puesta en práctica de cualquier proyecto o plan. Si en el proceso de elaboración de los planes de desarrollo se omiten las repercusiones en el estado, de las contradicciones y crisis de los sectores hegemónicos, estos tendrán una viabilidad relativa sustentada en pactos de élites que generan un equilibrio inestable y están determinados por circunstancias político-económicas favorables en un momento determinado. De manera que, los planes de desarrollo nacional en Latinoamérica no han reflejado la existencia de oponentes potenciales dentro y fuera de la estructura de decisión estatal, y tampoco la heterogeneidad de los sectores dominantes. Por esta razón, la viabilidad socio-política de los planes ha quedado limitada al corto espacio temporal de implementación y al reducido apoyo social a las estrategias de desarrollo socio-económico propuestas por el Estado en América Latina.
Los enfoques de planificación, aplicados en América Latina, la viabilidad de los planes de desarrollo ha estado limitada por no considerar el rol objetivo o real del Estado y el tipo de crisis al cual se ha visto sometido. Estos factores son importantes para la viabilidad del método de planificación y de sus propuestas de intervención socio-económica. Ello implica que, en contradicción con las condiciones necesarias para la viabilidad de la planificación y los Planes, se ha omitido el análisis de las relaciones entre Estado-planificación pero se ha homogeneizado, en el conjunto de Latinoamérica, el rol del Estado y la instrumentación metodológica de la planificación, obviando las características particulares del comportamiento del Estado y sus relaciones con la sociedad, de acuerdo con las especificidades de una determinada formación económico-social y sus relaciones externas. Contraria a esa concepción y refiriéndose a la necesidad de un enfoque histórico para la planificación, Giordani (1987) plantea:
“La estructura económica como una referencia para analizar la relación entre poder de los partidos políticos por su capacidad de presentar una propuesta global para la sociedad y los grupos económicos que expresan sus intereses a través de presiones específicas y planificación y entre la naturaleza del estado y las características de la planificación.” p.50.
Otra condicionante de la viabilidad de los proyectos políticos lo constituye el origen y contenido de los mismos. Siendo los planes de desarrollo la expresión de los sectores sociales hegemónicos en un momento histórico determinado, así mismo, han de contener los patrones del desarrollo que ellos aspiran, en concordancia con sus intereses y su preservación en el tiempo. Ello no implica que la estructura y contenido de dichos planes no sea susceptible de modificaciones derivadas de las contradicciones y lucha de intereses en la sociedad capitalista, pero los cambios de que puedan ser objeto no van más allá de reformas para sobrepasar las situaciones de incertidumbre y mantener el statu-quo. En este sentido, cabe señalar las apreciaciones de Solari, referidas por Mattos (1987)
‘…si el sistema político opera por la vía de continuas y sucesivas negociaciones entre diversos sectores sociales, el proyecto político prevaleciente queda expuesto a cambios de rumbos de variable trascendencia, aunque es probable que en tales condiciones no exista una base u orientación más o menos inamovible en torno de la cual se producen ajustes de distinta naturaleza.’
Los planteamientos antes expuestos no significan, en modo alguno, un marco rígido de impedimentos permanentes para el logro de la viabilidad de los planes de desarrollo en América latina. Son, más bien, señalamientos que no pueden ser desdeñados a la hora de proponer y establecer parámetros y variables para el cálculo de viabilidad en cualquiera de sus dimensiones: física, institucional, social, económica o política. Sin embargo, serán las condiciones particulares de la dinámica de los sistemas sociales y las circunstancias concretas del desarrollo histórico de la sociedad latinoamericana, las que podrían determinar las características y orientaciones necesarias que habrán de asumir el cálculo y la búsqueda de viabilidad de los planes nacionales de desarrollo.
El desarrollo de la planificación en Venezuela está ligado al devenir de su economía petrolera, la condición de gran distribuidor de excelente petróleo que tiene el Estado, lo lleva a asumir responsabilidades que se traducen en un importante grado de intervención en la economía.
La revelación del petróleo para Venezuela se ilustra por su incidencia en las variables macroeconómicas, su importancia llega a ser tal que determina la existencia de un país dual en su funcionamiento.
En el caso venezolano la Constitución de 1961 no sólo atribuía al Estado la mayor responsabilidad sobre el desarrollo y el crecimiento, sino que además señala la planificación como el instrumento más idóneo para ejercer dicha responsabilidad. Si bien la Constitución admitía claramente la vigencia de una economía mixta con preponderancia de iniciativa privada, la planificación era entendida como un paso más en la acción económica del Estado.
Después de las elecciones de 1998, en el año 1999, se inicia el Proceso Constituyente con la aprobación de un referendo de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente y la elección de los representantes a la misma. Este largo e intenso proceso culmina con la aprobación por referéndum de la Constitución de la República Boliviana de Venezuela, el día 15 de diciembre de 1999.
En la actualidad, Venezuela tiene un nuevo marco constitucional y está en el proceso de creación, reformas y adaptaciones de los diferentes instrumentos legales al espíritu y razón de la nueva constitución. En ese sentido, el ente rector de la planificación en nuestro país el Ministerio de Planificación de Desarrollo y Finanzas y su Sistema Nacional de Planificación, están en la obligación, en el ámbito de sus competencias, de impulsar y consolidar el nuevo orden económico y social de la República, sustentado en una economía mixta, donde interactúen los sectores públicos y privados bajo la rectoría del Estado, con la finalidad de lograr un desarrollo económico--social sostenible, donde la equidad social es fundamental para garantizar a las mayorías nacionales acceso en condiciones de calidad a la salud, a la educación, al trabajo, a un salario justo a una vivienda digna, etc. El nuevo modelo societario propuesto, está enmarcado en la consolidación de un nuevo tipo de Estado de justicia, federal y descentralizado, donde la democracia debe ser participativa y protagónica, que tiene como centro al ser humano.
En consecuencia, en una breve síntesis, se podrían definir algunas directrices estratégicas del Estado:
En lo político: Revolución Democrática (cogestión de lo público); Transformación del Marco Institucional (Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia); Institucionalización de la V República (promulgación de leyes: Ley Orgánica de Administración Pública, Ley de Carrera Administrativa, Ley Orgánica de Hacienda Pública, Ley del Consejo Federal de Gobierno y Ley de Descentralización –Federalismo Cooperativo, Simplificación de los Procedimientos Administrativos; Modernización de la Administración Pública); el Estado que queremos: más rector y director de políticas que ejecutor.
En lo Económico: Economía humanista, auto--gestionaría y competitiva; el ser humano como centro del desarrollo; Preservación del medio ambiente; democratización económica; formas organizativas alternas (cooperativas, asociaciones); Diversificación de la producción; Plan de infraestructura y ordenamiento territorial; Desarrollo científico y tecnológico; acción complementaria entre Estado y mercado; Modelo pentasectorial; Empresas Básicas y estratégicas: energía, minería, hidroelectricidad; Bienes de consumo esenciales: infraestructura, agrícola, turismo, electricidad, pequeña y mediana industria, comercio, telecomunicaciones y ciencia tecnología; Servicios esenciales y gobierno: educación, salud, seguridad y recreación; Banca y financias; intermediación financiera; y la Gran Industria: industria exportadora.
En lo Social: Redes socialese, democracia participativa; nuevo modelo de gestión pública; integración social; corresponsabilidad; cohesión social y desarrollo humano integral.
Estos elementos constituyen la configuración básica para la planificación en sus diferentes ámbitos espaciales y temporales en Venezuela. Por lo tanto, siendo la planificación el proceso por excelencia para la racionalización de las acciones del Estado a través de organizaciones estructuradas que articulen la interdisciplinariedad, pertinencia, oportunidad, factibilidad, así como, la utilidad e impacto social necesario para llevar adelante las transformaciones que exigen los nuevos tiempos, con una clara noción del futuro, y de los objetivos y metas a alcanzar.
Si bien está realidad nacional establece nuevas coordenadas para la acción del Estado venezolano, no es menos cierto que la Planificación ha estado sujeta a grandes y recientes cambios en su concepción metodológica, en donde, la capacidad de conducción estratégica del Estado, reside fundamentalmente, en concebir dichos procesos en sus dimensiones estratégicas, emergiendo el uso de métodos y herramientas como los escenarios, análisis socio político de actores, entre otros, para enfrentar la complejidad, incertidumbre y el conflicto que caracteriza el entorno nacional e internacional en el cual nos desenvolvemos cotidianamente.
Inserción de las Estructuras Planificadoras en los Procesos de Producción y Reproducción de la Sociedad.
Por: Francisco Pérez.
Históricamente la estructura en materia social, económica y jurídica no estaba planificada de forma coherente, es decir, cada sector apuntaba a intereses específicos y el ente político actuaba como centro de decisiones, adoptando ésta modalidad a través de un poder compartido en el cual el Estado era regulador o empresario y protector del quehacer económico. Estas funciones lo atrofiaban políticamente, ya que las estructuras socioeconómicas dominaban el espacio dejando poca libertad de inherencia de otros sectores también productivos pero no hegemónicos.
Con el devenir de del tiempo aparece el Estado protagónico con un modelo económico mixto y planificación orientada a la solución de problemas coyunturales, fue llamado el Estado Desarrollista apoyado en la tecnología que planificaba para la crisis; las variables aparecen como presión y condicionante que quiebra la planificación antecedente para dar respuesta inmediata a los intereses económicos y sociales colectivos. Visto así, no existe estructura ni planificación porque los fines son variables y responden a situaciones no permanentes. Una vez solventada la crisis se vuelve a la estructura social excluyente subordinada a la producción de capital a la antigua forma de utilización de la renta.
Recientemente, las estructuras planificadoras de inserción en el proceso productivo tienen una relación más estrecha Estado-Sociedad, lo cual les da flexibilidad para el cambio, transformación y reformas con parámetros más horizontales tendientes a la inclusión en el modelo productivo cohesionando fuerzas sociales, generando autonomía genuina en la tormo de decisiones, que no eliminan mutuamente, seguirá existiendo empresas de capital privado, empresas del Estado y empresas de economía social, así como las iniciativas mixtas como estrategias de la participación.
Este enfoque parte del seno mismo de la economía hegemónica altamente dependiente de intereses ajenos a la socialización. El organizativo socio-territorial prevaleciente privilegiaba la concentración en subsistemas con lo cual la desigualdad y el desequilibrio en la distribución del ingreso generaban una economía dominante y unilateral.
El impacto en las actividades humanas colocaba en riesgo la capacidad productiva de la gran mayoría de la población. Los intentos por resolver esta contradicción se presentaba a través de los planes y proyectos de gobierno que lejos de solucionar incrementaban el endeudamiento, la inflación, el déficit y en consecuencia el estancamiento económico, que al no estar separado de lo social, desajustaba peligrosamente el ya delicado tejido de las relaciones institucionales.
Este recorrido histórico conducen a una evidente conclusión: Las estructuras sino se renuevan se vencen, es así como las constantes reformas de las mismas pueden resultar un paliativo a lo corto y mediano plazo, pero no garantizan la permanencia del andamiaje, porque para cubrir su fin ya no es apta, por lo tanto se impone una visión más estratégica en el planeamiento que implique la integración de todos los elementos, así como las funciones de la nueva estructura. De allí que se plantean ejes de desconcentración y fachadas que dinamicen la organización espacial, histórica, jurídica y sociocultural, tanto en el ámbito interno como en lo internacional.
En el contexto venezolano, encontramos en el Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007-2013, esbozado en Octubre 2006, las propuestas de nuevas estructuras que responden a un plan político de economía social y desarrollo endógeno. En ellos se describen las bases del ordenamiento económico y productivo del país siguiendo Siete directrices fundamentales; ética, inclusión social, protagonismo social como fuerza colectiva, estructura productiva horizontal, modificación de la estructura socio-territorial a través de la desconcentración interconectada, generación de inversiones productivas internas con capacidad de exportación y multipolaridad mundial.
Es así como las estructuras planificadoras para la inserción en el proceso de producción y reproducción de la sociedad deben ser orientadas para que las metas de igualdad social puedan ser consumadas.
Subyacente a las estructuras se encuentran las infraestructuras, que vendrían a garantizar el cabal funcionamiento de la primera a través de servicios, conexiones y redes, a veces no visibles pero de valor imponderable. Por encima de ellos está la llamada superestructura, la cual es de índole teleológica pues tiene que ver con todos los fines últimos para las cuales se planearon las dos anteriores. Además incluye la ética, lo espiritual y psicológico, la tolerancia, los valores, entre otros.
Circunvalando y a su vez sentando las bases, encontramos al estamento legal, sin el cual la estructura planificada resultaría improcedente, por lo tanto el sistema jurídico debe ser coherente con la estructural socio-institucional. Se entiende que el bien común determina el sentido de lo justo y lo bueno, el contenido de la legislación general debe ser ético en la democracia protagónica, la justicia está por encima del derecho; y las condiciones materiales que garantizan el bien común (educación, salud y trabajo) están por encima de la simple formalidad de la igualdad ante la ley y el despotismo mercantil. La preservación de los derechos y la solidaridad en comunidad legítimamente concebidos a través de la cooperación social, no admite intereses particulares impuestos ante el interés general.
Los máximos estatutos reconocen la soberanía y su ejercicio en el pueblo que lo detenta siempre, pues es indelegable, indivisible e intransferible, ya que todos no pueden estar en contra de sus propios intereses comunes. El ejercicio de los derechos implica la corresponsabilidad social del ciudadano y por lo tanto es garantía de que la estructura diseñada para su inserción productiva logrará los fines por ella propuestos, pues el ciudadano es tanto participante como contralor.
La reproducción social no pretende perpetuar el modo de producción sino hacer de esta más perfectible en cuanto a la nueva forma de utilizar la diversidad de una manera cooperativa verdaderamente integral y justa, no solo en lo humanístico sino con la naturaleza y el planeta. Se trata de superar las dificultades que la sociedad impone con trabajo creativo y generador equilibrando las relaciones entre todos los factores e impulsando el desarrollo sustentable, con lo cual se definiría reproducción social como sustentabilidad, respeto a la biodiversidad y humanismo.
Referencias:
- Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. 1999.
- Giordani, Jorge. Planificación, Ideología y Estado: Caso Venezuela. Vadell Hnos. 1986. Valencia – Venezuela.
- Proyecto Nacional Simón Bolívar. Desarrollo Económico y Social de la Nación. 2007. Caracas - Venezuela
- Velásquez, José. Estado, industrialización y planificación en Latinoamérica. 1999. UDO. Venezuela.
Maestría en Gerencia Mención Finanzas Corte XXXII (UBA): INSERCION DE LAS ESTRUCTURAS PLANIFICADORAS EN LOS...
Maestría en Gerencia Mención Finanzas Corte XXXII (UBA): INSERCION DE LAS ESTRUCTURAS PLANIFICADORAS EN LOS...: "INSERCION DE LAS ESTRUCTURAS PLANIFICADO RAS EN LOS PROCESOS DE PRODUCCION Y REPRODUCCION DE LA SOCIEDD El pensamiento marxista, nutriéndos..."
INSERCCION DE LAS ESTRUCTURAS PLANIFICADORAS EN LOS PROCESOS PRODUCTIVOS Y REPRODUCTIVOS D ELA SOCIEDAD
Por: Lcda. Anmy Sepúlveda
La planificación es un proceso de toma de decisiones para alcanzar un futuro deseado, teniendo en cuenta la situación actual y los factores internos y externos que pueden influir en el logro de los objetivos" (Jiménez, 1982)
Existen diferentes herramientas y técnicas para abordar la planificación de un proyecto, las cuales permiten definir el curso de acción a seguir, que será tomado como base durante la ejecución del mismo.
La planificación social puede definirse así partiendo de la premisa de que un sistema social consiste de una infra-estructura material, una estructura social y una super-estructura, la planificación social es el uso de las teorías y métodos de la planificación para alterar con un fin específico algún elemento del sistema social. Es importante destacar que los objetivos de la planificación, así como la capacidad de llevar a cabo dicha planificación, son a su vez delimitados por el sistema social. Por ejemplo, la posición en la estructura social del planificador (y de quienes controlan las agencias de planificación) limitan los propios objetivos de la planificación.
Según la Ley Orgánica de Planificación de fecha 13 de noviembre del 2001, en su artículo 2. Se entiende por planificación, la tecnología permanente, interrumpida y reiterada del Estado y la sociedad, destinada a lograr un cambio estructural de conformidad con la Constitución de la Republica. Asimismo , la planificación como mandato esta declarada en la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, para el desarrollo local, entendiéndose local, no a nivel municipal sino a nivel de Estado, desde la estructura de organismos de planificación a instancias nacionales, estadal y municipal, con consideraciones parroquiales y comunitarias. Las oportunidades de desarrollo local que ofrece la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela pueden determinarse a partir del análisis y distribución de los poderes públicos, Venezuela cuenta con una estructura de poder publico de acuerdo a la normativa constitucional, se distribuye entre el poder Municipal, Estadal y Nacional. Con esta división y distribución de poderes se ofrece una senda a la descentralización de actividades y se procura garantizar decisiones que sean el resultado de un trabajo en conjunto que vaya de la gestión local y regional a la nacional. El desarrollo local hay que verlo desde el enfoque, con el territorio como una unidad de actuación para considerarlo como el eje de las políticas publicas de desarrollo, en cuestiones relacionadas con la introducción de innovaciones en los sistemas productivos locales, el diseño de adecuados programas de formación de recursos humanos según las necesidades locales, considerando la movilización y participación de los actores territoriales públicos y privados orientados a asegurar mejores condiciones de vida de la población, tratando de centrase fundamentalmente en la mejor utilización de los recursos a fin de promover nuevas empresas y puestos de trabajo. En este orden de ideas cuando hablamos de las estructura de planificación a instancias nacional, estadal y municipal, necesariamente nos tenemos que referir a la descentralización.
Velazquez (2001) plantea la descentralización como un proceso de distribución del poder desde el centro hacia la periferia, que coadyuva que las colectividades territoriales asuman su propio destino.
En Venezuela, la descentralización intenta dar racionalidad al proceso de toma de decisiones y de asignación de recursos para así buscar una mayor participación de los gobiernos regionales y del ciudadano común en el proceso del desarrollo de las estructuras planificadoras, con propósitos de mejorar la sostenibilidad del desarrollo económico social, por lo que hace vital la integración y participación de las comunidades.
La Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela vigente contempla tres de los niveles de los consejos de planificación que son: el consejo federal, los consejos estadales y los consejos locales. Posteriormente en la ley de los consejos locales se crean los comunales y los parroquiales, complementando los cinco niveles de planificación. Los consejos comunales es Uno de los avances de esta nueva estructura de planificación, en lo cual el Estado implemento los presupuestos participativos. Estos consisten en la participación organizada de los consejos comunales y las organizaciones civiles en el plan de inversión y el plan de desarrollo de la nación.
Planificar estructuras en los procesos de producción y reproducción de la sociedad supone siempre una intervención del Estado en el proceso socio-económico para la adecuada planificación mediante la inserción e implementación de políticas publicas. Dentro de estas políticas tenemos la política fiscal, económica y social. Son de gran importancia para el desarrollo económico de cualquier nación, estas deben ser adaptadas a las realidades de cada nación, cuidadosamente estudiada y ser aplicada con la más estricta disciplina a fin de lograr los objetivos de crecimiento económico y de desarrollo.
La política económica es una rama dirigida hacia el acondicionamiento de la actividad económica para evitar que ocurran fluctuaciones primero en los niveles de empleo y segundo los precios, así como para condiciones necesarias para el desarrollo; para que esto suceda el Estado puede implementar dos medidas principales como lo son la política fiscal y la política monetaria; además la gestión tributaria puede incentivar el crecimiento a determinados sectores, por ejemplo, otorgando exoneraciones, incentivos, etc. De este modo la gestión tributaria es un elemento importante porque va ayudar a crecer, mantener o decrecer la economía a medida que la gestión se lleve de una forma eficiente a través de estrategias planificadas. La gestión tributaria óptima es aquella en la que la política fiscal es estable y el sistema tributario eficiente, si la gestión tributaria es óptima atrae inversión lo que propicia el aumento del sistema productivo. Los principales objetivos de la política económica son el desarrollo económico, la estabilidad económica y la eficiencia distributiva, las cuales están íntimamente ligadas con el proceso productivo de la sociedad. Definitivamente la política económica aplicada en cualquier país tendrá una repercusión positiva o negativa sobre la sociedad que conforma dicho país, incluyendo empresas, ciudadanos, etc.
En cuanto a las políticas sociales para el desarrollo productivo de la nación, se debe tomar en cuenta, la creciente inequidad en la distribución del ingreso y la marginalidad de los sectores en el país, la alarmante brecha que existe entre pobres y ricos, deben constituir la primera preocupación en el marco de una adecuada administración gubernamental planificadora, no solo porque es parte de su razón de ser, sino porque la calidad del capital humano es lo que determina el desarrollo interno como la posición de un país en el escenario económico mundial. Es indispensable la intervención estatal mediante políticas sociales adecuadas, tanto para corregir las asimetrías derivadas del funcionamiento del mercado, como para compensar las rigideces estructurales económicas y sociales. Por eso necesario el crecimiento económico mediante avances sustanciales en materia de productividad y competitividad. Esto significa que la equidad social ha de convertirse en un componente inseparable del proceso productivo. El papel del Estado en la conducción de la política social, es importante reorientarla hacia sectores como la educación y salud.
El logro de un desarrollo integrador, con equidad social, único capaz de asegurar la gobernabilidad, un crecimiento económico sostenible y niveles crecientes de competitividad para una inserción creativa en la economía, implica el diseño de políticas específicamente dirigidas a superar el grave rezago social del país.
Venezuela posee un gran potencial económico, enormes reservas de petroleras y mineras, igualmente contamos con grandes posibilidades en materia agrícola, turística y manufacturera. Lamentablemente la excesiva aplicación de políticas públicas que han arrastrado con nuestra economía hasta la actual situación permite crear una mentalidad de que no somos capaces de lograr ningún avance si el Estado no interviene, debido al enorme déficit fiscal y nivel de endeudamiento, el Estado no debería continuar con políticas expansionistas y proteccionistas, debemos abrir nuestra economía a la inversión proporcionando seguridad en materia jurídica, económica y fiscal, atraer inversiones para desarrollar y explotar nuestro proceso productivo.
INSERCION DE LAS ESTRUCTURAS PLANIFICADORAS EN LOS PROCESOS PRODUCTIVOS Y REPRODUCCION SOCIAL
Introducción.
Actualmente las empresas de Capital privado tienen un fin muy particular producir dinero y hacer fortuna, este proceso involucrada directamente la sociedad, debido a que representa un elemento primordial en los procesos de producción, es decir, el recurso humano es directamente proporcional a la producción. No obstante este ensayo destaca la participación del hombre como trabajador en un entorno social, direccionado hacia las estrategias planificadoras. Así como también el crecimiento en el tiempo, de un grupo social dentro de los procesos productivos.Desarrollo.
Estructura Planificadora.
La estructura es la disposición y orden de las partes dentro de un todo. También puede entenderse como un sistema de conceptos coherentes enlazados, cuyo objetivo es precisar la esencia del objeto de estudio. Viéndolo desde el punto de vista de planificación, toda estructura debe estar planificada y debe cumplir una serie de pasos para lograr un objetivo, bien sea de producción o ventas, todas las partes que integran la estructura tienen la responsabilidad de seguir, las normas y los procedimientos descritos por un ente en los procesos de producción, es la única manera de engranar un conjunto de partes donde cada quien asume sus retos, y también recibe sus beneficios.
Procesos Productivos.
Los procesos Productivos son una Secuencia de actividades requeridas para elaborar un producto (bienes o servicios). Esta definición “sencilla” no lo es tanto, pues de ella depende en alto grado la productividad del proceso.
Generalmente existen varios caminos que se pueden tomar para producir un producto, ya sea este un bien o un servicio. Pero la selección cuidadosa de cada uno de sus pasos, y la secuencia de ellos, nos ayudarán a lograr los principales objetivos de producción:
1º. Reducir Costos.
3º. Generar productos Confiables
4º. Flexibilidad
Una decisión apresurada al respecto nos puede llevar al “caos” productivo o a la ineficiencia. Se recomienda nunca tomar a la ligera, la definición de su proceso productivo.
Modo de producción.
La sociedad humana esta obligada a producir para asegurar la subsistencia. En el proceso de la producción son necesarios los elementos de la naturaleza (objetos del trabajo), por ejemplo para producir tela se necesita un elemento de la naturaleza que es la materia prima, los instrumentos a medios de producción que son las maquinas. Y todo es puesto en movimiento por el sujeto que es el hombre trabajador. Se entiende por modo de producción interrelación dialéctica d las fuerzas productivas y las relaciones de producción en el proceso productivo. Esto se da como un todo y sus componentes no se pueden prescindir. Las relaciones sociales están íntimamente ligadas a las fuerzas productivas.
Dentro de los modos de producción es imprescindible conocer el significado de los términos Fuerzas productivas y Relaciones de producción.
Las Fuerzas productivas son los frutos de la naturaleza, los instrumentos o medios de producción y la fuerza del trabajo. Las fuerzas productivas han sido formadas por los elementos de la naturaleza, como las materias prima, la flora, la fauna, los suelos y el clima; que determinan en parte la producción, por lo cual puede afirmarse que las fuerzas productivas están en cierta forma condicionada por la naturaleza.
Las fuerzas productivas están constituidas también por los instrumentos de trabajo (herramientas, utensilios, maquinas, equipos, etc.) o los medios de producción y la fuerza de trabajo de los hombres que los fabrican y los ponen en movimiento.
Las fuerzas productoras expresan las interrelaciones entre los hombres, los instrumentos y la naturaleza con el fin de producir para alimentarse y elevar sus condiciones de vida.
Las relaciones de producción son los vínculos que se dan entre los hombres en el proceso productivo, relación que está basada en la propiedad de los medios de producción. Así, tenemos las relaciones de producción esclavistas, establecida entre el esclavista y los esclavos, entre los señores y los siervos, entre los burgueses y los obreros. Es decir, son las relaciones que se dan entre los dueños de los medios de producción y los trabajadores en el proceso de la producción.
Entorno del hombre y la sociedad, en los procesos productivos.
“El sujeto, en tanto persona, es primordialmente un constructor social, una manifestación del desarrollo histórico de un orden social y de las especificidades de una cultura, sus creencias y valores sobre lo que debe ser un individuo: en tanto ser social, constructo y portador de una identidad”.
Las instituciones se materializan en las estructuras de las organizaciones, en la producción de los recursos necesarios, para los procesos de producción y reproducción social. Los actores sociales, en su transformación diaria, son los que construyen y reproducen material y simbólicamente, la cultura institucional.
Las acciones conscientes e inconscientes, que realizan los agentes están previamente motivadas por intereses, propósitos, sentimientos y racionalidades que actúan de forma constante e integrada, y se representan en los territorios.
Éstos constituyen “espacios significativos” para el grupo social que los habita, son espacios cargados de sentido ya que por ellos transitaron generaciones dejando huellas, producto del trabajo y de las acciones transformadoras sobre el ambiente. Los
territorios “son espacios penetrados por las formas de vida de los hombres que los habitan, por sus ritos, sus costumbres, sus valores, sus creencias”.
Las relaciones entre los grupos sociales y sus territorios quedan grabadas en la profundidad de la conciencia, construyendo uno de los aspectos permanentes de la personalidad de los individuos y los grupos sociales.
El rol de las familias en la economía.
En el análisis de las problemáticas de las economías de subsistencia, la familia constituye una dimensión central dado que contribuye a reproducir el capital social, cultural y económico de los grupos sociales. En términos de Bourdieu las familias “son cuerpos articulados animados por una suerte de propósitos que buscan perpetuarse socialmente con todos sus poderes y privilegios. Estas tendencias están en el principio de las estrategias de reproducción, estrategias matrimoniales, estrategias de sucesión, estrategias económicas y en fin, sobre todo, en estrategias educativas”.
El concepto de familia que se ha adoptado se asemeja al de grupo doméstico, entendido como un sistema de relaciones sociales, generalmente asociadas al parentesco- aunque no exclusivamente- que, basado en el principio de residencia común, garantiza el desarrollo de los procesos productivos y reproductivos como estrategia común.
Las familias desenvuelven el conjunto de relaciones productivas y reproductivas en el hogar, y en el ámbito laboral. Este constituye una unidad en la que se despliegan las acciones de los grupos sociales que se resuelven dentro de la unidad doméstica, y hacia fuera de ella, en la inserción en los mercados laborales, en las prácticas de intercambio y en el acceso a instituciones tales como la educación y la salud”.
El proceso de producción, asociado a las actividades económicas que realizan las familias, es inseparable del de reproducción, relacionado al modo de vida, cultura y cosmovisión particular que los habitantes poseen. Un ejemplo de ello, se encuentran presente en el ideario del campesinado, que a diferencia de lo que ocurre con la empresa capitalista, que tiene como mano de obra esencial la fuerza de trabajo asalariada, y que se ocupa exclusivamente del proceso de trabajo, la economía campesina es una forma de producción que se basa en el trabajo familiar no asalariado y que además presenta una indisociable ligazón entre los procesos de trabajo y consumo.
Al tratarse de un componente básicamente doméstico, no está presente el pago salarial. La satisfacción de las necesidades genera de inmediato un proceso de consumo dentro de la unidad familiar. De esta forma, en la economía campesina los procesos de producción y reproducción se encuentran muy unidos y ejercen una gran influencia no sólo en las cuestiones de índole económica, sino también en las culturales y sociales.
No obstante, no toda economía doméstica es una economía campesina. Sólo existe economía campesina si la combinación de los factores productivos y los ingresos obtenidos por la venta de la producción y /o de la venta de la fuerza de trabajo a terceros, impidieran la acumulación de capital.
Formación Social dentro del proceso de producción.
La formación social es considerada una realidad histórica – concreta, siendo una noción descriptiva, indicadora, que se refiere a un tipo de sociedad determinada. La formación social considerada como categoría teórica, podría contribuir al estudio de problemas poco estudiados, como la relación entre la naturaleza y la sociedad global humana, la doble explotación de la mujer, las mediaciones entre la estructura y la superestructura, las contradicciones interburguesas e interpartidos, las nuevas funciones asumidas por el estado capitalista contemporáneo, las tendencias de la lucha de clases y las principales revoluciones, en fin una teoría política más acabada para la transformación de la sociedad no solo capitalista, sino de aquellas que están en transición al socialismo.
Importancia de los programas de formación para los procesos de producción
El término programa de formación para el Trabajo es empleado para designar el conjunto de acciones organizadas, conducentes a la preparación de los recursos humanos necesarios para el desarrollo de los sectores productivos de un país, región o localidad.
Los programas de formación deben estar fundamentados en planes y objetivos más amplios y responder a necesidades socioeconómicas bien determinados por exigencias detectadas por el sector productivo en general o por empresas individuales.
Los programas deben estar íntimamente relacionados con la realidad de la oferta-demanda de mano de obra, de las características del empleo, así como de los niveles culturales y sociales de los participantes en los mismos.
Causas que pueden generar el desarrollo de proyectos de formación en los procesos productivos.
Las entidades de formación no deben tener como única razón para el impulso de nuevos programas la contratación con el Estado o las ayudas de la Cooperación Internacional. Las empresas también son potenciales contratantes de formación o recalificación. Para ilustrar esto, algunas de las instituciones del proyecto de fortalecimiento ven en las empresas su nicho para ofrecer sus servicios basados en la demostración de que con un buen proceso de formación:
• Disminuyen tiempos de fabricación, permitiendo respetar o disminuir los plazos en la entrega de pedidos.
• Aumentar o corregir descenso en los niveles de productividad
• Mejorar la calidad de la producción o de los servicios.
• Reducir la perdida de materiales.
• Facilitar la introducción de nuevas tecnologías en los proceso de fabricación.
• Incrementar la posibilidad de flexibilidad y movilidad de la mano de obra especializada.
• Tomar medidas eficaces contra riesgos de trabajo y disminución de la accidentalidad.
• Incrementar las posibilidades de diversificación en la producción o los servicios.
• Mejorar las relaciones humanas en el trabajo e incrementar el grado de satisfacción por la empresa.
Conclusión
El desarrollo económico, social y cultural, de una nación depende de los procesos de producción que ella implemente y desarrolle con los conjuntos sociales, de esta manera no solo las empresas capitalistas tienen el derecho a crecer desde el punto de vista empresarial, también los grupos sociales (familias) estamos en la libertad de producir para nuestra propia subsistencia, bajo la estrategia de la planificación y la formación para el trabajo podremos lograr este objetivo, aumentando nuestro capital. El hombre es un factor preponderante dentro de todos los procesos productivos, es decir, sin mano de obra calificada o no, no hay producción, ni crecimiento, ni desarrollo, es por esto, que día a día, debemos trabajar arduamente, para marcar huellas y dejar un legado a las nuestras futuras generaciones.
Publicado por: Ing. Jose Marcano
Publicado por: Ing. Jose Marcano
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